El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ordenó borrar 60 graffitis pintados durante la gestión anterior. El alcalde alegó que está protegiendo la imagen de una ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO y su clásica arquitectura. Lo cual nos lleva al dilema respecto al arte plástico callejero. ¿Es acaso el graffiti algo necesariamente destructivo? Acaso las manifestaciones artísticas modernas más aclamadas de los últimos tiempos no vienen de la calle?, ¿podemos acaso considerar a quien diseñó el afiche de campaña de Obama (HOPE) un delincuente? ¿Tú qué opinión tienes? Comenta tu opinión.

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